Votos entre Viñedos – Parte 2: Atardecer en Sheldon Grove

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La suite nupcial del Sheldon Inn estaba llena de risas, pestañas y horquillas de última hora. La voz de Karina era tranquila pero firme, delegando con gracia y bebiendo champán como si lo hubiera hecho mil veces. Era su primera y única boda, pero su energía hacía que pareciera que todo el día ya había sido vivido y amado.

La limusina Elevated llegó al patio a las 3:40 en punto, elegante, pulcra y zumbando como una promesa. Dentro, Javi estaba callado, sus dedos jugueteando con el borde de su gemelo. El padrino Luis contaba chistes para calmar el ambiente, pero nada podía traspasar el peso en el pecho de Javi. No eran nervios, solo emoción. Karina había pasado un infierno con él. La pérdida de su madre. Su revés en los negocios. El lío de su hermano pequeño el año pasado. Y ella se quedó. Ella lo construyó. Y ahora, estaba a punto de caminar hacia él.

La ceremonia fue sencilla pero sagrada. Un trío de cuerdas tocó una versión más lenta de "Tu Amor Me Hace Bien" mientras Karina aparecía bajo el arco bordeado de robles. Incluso la brisa contuvo el aliento. En el momento en que sus ojos se encontraron con los de él, Javi sonrió con el tipo de sonrisa que rompe la tensión y pone en marcha una nueva vida.

Después del beso y el confeti, la verdadera magia comenzó. El autobús de fiesta Elevated llegó para la fiesta de bodas, un monstruo blanco con luces brillando en el interior como una discoteca sobre ruedas. Mientras conducían por las tierras de cultivo de Elk Grove hacia una cena privada en Lodi, Karina se quitó los tacones, se subió al regazo de Javi y susurró: "Lo hicimos. Ahora, disfrutemos cada minuto".

Bailaron en el autobús antes de cenar. Salsa. Reggaetón. Un poco de Cardi B para la hermana de Karina. La noche acababa de empezar, pero el amor ya se sentía eterno.